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Los rituales del vino: el arte de disfrutar de cada paso

Que el simple hecho de beber un buen vino es sinónimo de disfrutar es cierto, pero hay pequeños detalles que añadidos con consciencia ayudan a que beber una copa de vino sea toda una experiencia.

El verdadero disfrute del vino está lleno de mágicos momentos que preceden al acto de degustarlo y este camino, como en los viajes, a veces es tan placentero como llegar a destino. Vamos a recordarlos…

Empezarás por no tener prisa. Disfruta buscando un rato tranquilo para con esmero elegir tu botella en una tienda de confianza, digo de confianza porque es importante que no compres tu botella en cualquier sitio. La botella puede parecer igual pero si no ha sido bien tratada el vino no lo será.

Podrás elegirla dependiendo de la ocasión, pensando en la compañía, en el lugar donde la vas a consumir o pensando en la comida que la va a acompañar.  En definitiva maridarás siempre el vino y lo podrás hacer de forma divertida y abierta armonizándolo con situaciones, con personas, con lugares o con alimentos y así el vino será siempre realmente el adecuado para la ocasión elegida.  Luego recordarás guardar la botella elegida correctamente hasta su momento de consumo en un lugar si olores, seco, sin humedades y más bien fresco, con una temperatura estable lejos de variaciones o corrientes. Nada de cocinas por favor!

El día elegido para descorcharla hay que prepararla con tiempo para que esté a la temperatura correcta: blancos y cavas 8º, rosados y blancos con crianza 10º, tintos jóvenes y generosos 14º, tintos con madera entre 15º y 18º. Una vez que la botella está lista escogerás el sacacorchos adecuado para abrirla: el sencillo sacacorchos de camarero de dos tiempos sirve para casi todos los vinos pero si estamos ante una botella muy antigua de reserva o gran reserva o un corcho húmedo es mejor tener precaución y usar un sacacorchos de láminas.  Llega ahora el momento en que tendrás que decidir si la decantas y solo lo haremos si existe mucha reducción y/o estructura en el vino. Por último lo servirás en una copa adecuada que habrás elegido previamente para que el vino se pueda expresar en toda su plenitud: siempre limpia, bien seca y de cristal transparente para disfrutar mejor del color del vino. La forma y tamaño importan: grande y abierta para apreciar el bouquet en los tintos, mas pequeña y ligeramente cerrada para disfrutar de los aromas primarios en los blancos y de tipo flauta o tulipa para disfrutar bien de las burbujas en los espumosos.  La copa la llenarás máximo a la mitad para poder mover el vino con libertad sin mancharte la camisa y para poder meter bien la nariz sin mojarte la punta, a quien no le ha pasado…. Y ahora sí, a la boca y a disfrutarlo!

Espera, un momento! aún queda un paso más. ¿Estás bebiendo solo o bien acompañado? (Porque lo de mal acompañado con tanto esmero en los preparativos lo descartamos ya de entrada…)  Esperamos en este caso que estés compartiendo tu botella,  porque beber en buena compañía es un plus a la hora de disfrutar aún más de un vino.  En sus orígenes el vino era utilizado en actos religiosos y como medicina pero pronto pasó a tener un consumo popular y ser centro de fiestas y celebraciones. Actualmente el vino tiene un marcado carácter social y cultural.  Una muestra de esto es que está comprobado que el mayor porcentaje de consumo de vino precisamente se produce los fines de semana y festivos… Así que, en este caso te queda brindar.

Salud!

Y es que el acto de brindar es un rito que ha perdurado durante siglos y que se lleva a cabo en todo el mundo. Sus comienzos datan del siglo VIII a.C como un símbolo de confianza entre los antiguos griegos. En esta época la manera más efectiva de eliminar a un enemigo, era envenenando su bebida, por eso el hecho de brindar en los grandes banquetes era señal de que esa bebida no tenía veneno, debido a que el choque de las copas tenía la función de salpicar y mezclar el contenido con las demás. Por eso brindaban como un acto de confianza. Hoy el acto de brindar y decir salud está mas en la línea de Homero que hace mención en sus obras: “La Ilíada y La Odisea”. De acuerdo con el autor griego, decir ¡salud! al brindar, era un acto de amistad en el que se le deseaba a la otra persona “buena suerte y prosperidad”. Y está interpretación ha llegado hasta nuestros días.  Brindamos por la vida, por la felicidad, por el amor, por la salud, como homenaje a los que se van y hasta por el dinero.

Así que sin duda el vino mejor brindando y en buena compañía.

Y si has llegado hasta aquí, enhorabuena!!!!  Porque todos estos pasos y rituales son actos de amor al vino, a uno mismo y a los que nos acompañan.  Sin ellos podremos beber vino pero no disfrutaremos tanto del camino, ni haremos de ello una experiencia completa.

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