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Del vivir y del beber en el confinamiento

Hola a todos, aquí seguimos un mes después pero ya queda menos. Esperamos de corazón que sigáis todos bien, con buena salud y con la moral alta.

El confinamiento se ha alargado y nos está inevitablemente descubriendo muchas cosas, entre ellas nuestras fortalezas y prioridades como sociedad.

Tras unas primeras semanas centrados en adaptarnos y sobrevivir al tremendo impacto parece que con el paso de los días aquellos que seguimos con salud hemos comenzado a “vivir” dentro de esta nueva realidad. Nos dicen las estadísticas, esas que todo lo ven, que hemos recuperado algo la sensación de seguridad y que eso se nota en que se han moderado las compras de necesidad. Ahora aparece un giro en el consumo que se decanta a recuperar aquello que disfrutábamos. Nuestra sociedad es mediterránea y parece claro que echamos principalmente de menos a las personas de nuestro entorno, pero también los momentos compartidos con ellos. Añoramos poder ver a nuestros seres queridos y nuestro modo de vida: las salidas a los parques, los cines, los viajes y muy especialmente las visitas a bares y restaurantes como expresión fundamental que son de nuestra cultura.

Por todo esto parece que se han incrementado especialmente las ventas de algunos productos relacionados con el disfrute. Entre ellos están el vino y la cerveza con crecimientos de consumo en el hogar por encima del 50%. La venta en internet ha tenido también un crecimiento importante llegando a niveles similares a los de Navidad, época sin embargo muy diferente a esta en la que todo es celebración, reuniones y festividad....

Esto nos habla alto y claro de la necesidad que tenemos, a pesar o quizá precisamente por las difíciles circunstancias, de reconectar con aquello que nos une a los nuestros y sin duda se demuestra, una vez más, que un vino bien compartido es uno de los mejores transmisores entre personas.

La gente mayoritariamente y afortunadamente no está bebiendo sola, está bebiendo bien. Acompañando sus comidas cocinadas con cariño, charlando en familia los que están juntos, o haciendo skype con sus amigos los que están solos y todos lo hacen intentando recuperar la normalidad perdida: compartiendo el presente, planeando el futuro y sobre todo brindando juntos por cuando se puedan volver a ver. Todos estamos tristes y preocupados pero los viernes después del aplauso se ve gente tomando una cerveza en el balcón con sus vecinos, los mismos por cierto a los que hace poco más de un mes ni saludábamos a pesar de cruzarnos con ellos en la calle a diario.

La contrapartida es que todo esto, lamentablemente, no es suficiente. El mundo del vino, como tantos sectores, pasa por una difícil crisis con la venta a la exportación frenada y la venta nacional de todo el consumo de la hostelería y del turismo desaparecida. La pronta recuperación y el apoyo a estos importantes, y queridos, canales es fundamental porque sin ellos el sector vinícola no podrá remontar y nuestro modo de vida y nuestra cultura mediterránea tampoco.

Ya empieza a notarse la toma de algunas decisiones de bodegas del sector que anuncian poda en verde (para reducir en lo posible ante la previsible caída de presentes y futuras ventas la cosecha de este año) y la sombra de la que parece ya una inevitable reducción de compra de uva para la próxima vendimia planea sobre nuestros agricultores. Por eso es tan importante que los apoyos y ayudas a todos los sectores afectados continúen en el tiempo porque la vuelta a la “normalidad real” será larga, muy larga, pero si hay salud la afrontaremos todos juntos.

En momentos de lucidez nos preguntamos si ante las nuevas dificultades que nos esperan al menos perduraran algunas cosas buenas que hemos vivido en el confinamiento. Si se quedaran con nosotros las inmensas ganas de volver a trabajar, de luchar unidos, de apoyarnos, las comidas en familia, el sano vinito diario, el tiempo para escucharnos y la amabilidad con nuestros semejantes.

Nosotros nos preguntamos como empresa si el vino se tratará por fin como un alimento sano y bien de primera necesidad como ahora nos dicen que es o nos olvidaremos y lo volveremos a estigmatizar y penalizar subiendo incluso sus impuestos de nuevo.

Dicen algunos que quizá al volver a salir lo olvidemos todo, pero nosotros esperamos que no. Hay mucho, demasiado, que hemos perdido y lo que hemos ganado al menos debería de quedarse.

No queremos olvidar a los que se han ido, ni dejar de premiar a nuestros sanitarios, ni a nuestras fuerzas de seguridad, ni dejar de apoyar a esos miles de empresas y trabajadores que nos han ayudado a vivir y llevar mejor este confinamiento.

Así lo hemos vivido, así lo hemos bebido y así lo queremos recordar cuando todo acabe, que acabará.

Hasta pronto. Feliz y sobre todo segura desescalada a todos.

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