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Archivo por meses: diciembre 2014

  • Mucho más que 12 uvas (I): clases de uvas blancas en España

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    Las doce uvas "de la suerte" comenzaron a hacerse populares en España en la Nochevieja de 1909, debido a un excedente de la cosecha en Alicante. Sin embargo ya en el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de comer uvas y brindar con champagne para despedir el año. Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y que deben comerse con cada una de las campanadas del reloj.

    Todos los años por estas fechas, casi sobre estas horas, nos hacemos el mismo lío con las uvas. Que si son 12, que si todavía no, que si sólo son los cuartos…. Y los presentadores de la gala de fin de año, no nos ayudan demasiado.

    El resto del año puede pasarnos algo parecido, porque en España hay una gran variedad de uva, de todas las características y matices. En efecto, son básicas para elaborar nuestros vinos de gran calidad y conferir a cada uno toda su personalidad.

    Detrás de cada vino hay una o más variedades de uva, aportando cada una lo mejor de sí misma: color, aroma, sabor, cuerpo y dando forma al paladar único de cada bodega, cada añada.

    Esta es una selección de uvas blancas que destacan por su gran calidad, por su importancia en la zona de producción de la que viene o por la extensión de sus viñas:

    AIREN. Es el tipo de uva con mayor superficie plantada en España y en gran parte del mundo. Es considerada variedad principal en la D.O Vinos de Madrid y está muy presente en las D.O. La Mancha y Valdepeñas, entre otras muchas zonas.

    ALBARIÑO. Gallega por excelencia. De grano pequeño y muy dulce, da lugar a vinos de gran calidad. Es base de la elaboración de los vinos de la D.O. Rías Baixas. Su cultivo ha crecido espectacularmente en los últimos años.

    ALBILLO. Contiene un importante índice de glicerol, que otorga suavidad a los vinos. Es la variedad oficial en la D.O. Ribeiro (Galicia) y más frecuente en la D.O. Vinos de Madrid.

    CHARDONNAY. Tiene su origen en Borgoña (Francia), cuna de los vinos blancos más famosos del mundo: Chablis, Montrachet, Corton, Charlemagne, Mersault, etc. Es una uva esencial en la elaboración del champagne. Es de gran calidad y produce vinos aromáticos que ofrecen buenos resultados con una corta crianza. Es muy equilibrado y fino, de color variable (desde el tono pálido-paja y el dorado). Sus vinos tienen un bouquet fresco, afrutado, casi dulce sin llegar a serlo, con un equilibro adecuado entre acidez y cuerpo. En España se utiliza bastante en las D.O. Costers del Segre y Navarra.

    GARNACHA. Con ella se producen vinos de gran cuerpo y elevada graduación alcohólica. Muy extendida por toda España, siendo más abundante en Tarragona, Zaragoza y Teruel. Es la variedad principal en las D.O., Costers del Segre, Tarragona, Alella y Terra Alta.

    GEWÜRZTRAMINER. Es la variedad más popular en lugares como Alsacia. Sus pequeños granos producen los vinos con más color de todos los blancos. Tiene un perfume con tonos de moscatel. En ocasiones se acerca más al perfume de frutas tropicales, o flores: guayaba, rosas, lichis y violetas. Esta variedad destaca también por su fuerza alcohólica y una acidez débil. En España, se cultiva en el Somontano, Penedés y el Bierzo.

    GODELLO. Variedad autóctona de Galicia. Desde hace años se está extendiendo, sobre todo en la D.O. Valdeorras y Bierzo. Sus vinos tienen una gran calidad y poder aromático.

    HONDARRABI ZURI o HONDARRIBI ZURI. Es la más frecuente en la elaboración del chacolí vasco. La versión blanca es la más frecuente en la zona de Guetaria.

    LISTAN. Sinónimo de Palomino fino en Jerez y Canarias.

    LOUREIRA. Es una variedad gallega de enorme calidad, que da lugar a vinos muy aromáticos. Uva autorizada en las D.O. Rías Baixas y Ribeiro. También encontramos una Loureira tinta, pero muy escasa.

    MACABEO. Se conoce como Viura en La Rioja y es la base de los cavas. Se elaboran vinos afrutados, ligeros, equilibrados, de gran calidad y aroma muy elegante: melocotones y manzanas, con notas de pepino. Es la variedad principal en las D.O.Calatayud, Conca de Barberá, Costers del Segre, Navarra, Penedés, Rioja, Somontano y en la Denominación Cava.

    MALVAR. Muy frecuente en el centro de la península: Madrid, Guadalajara y Toledo. Es la variedad principal en la D.O. Vinos de Madrid.

    MALVASÍA. Da lugar a vinos muy aromáticos y gran personalidad. Tiene matices de la Moscatel por su ligero amargor, sumado a un dulzor grato muy peculiar. Muy habitual en la elaboración de vinos de postre, corpulentos, ricos y muy perfumados. Además se utiliza para reforzar el carácter de otros vinos más ligeros. Considerada variedad principal en la D.O. Calatayud. Lo encontramos sobre todo en Valencia, Canarias y Zamora.

    MERSEGUERA. La uva blanca más características de la D.O. Valencia, en al que es considerada variedad principal. De gran personalidad. También presente en Alicante y Tarragona.

    MOSCATEL DE ALEJANDRÍA. Es una cepa con enorme poder aromático y gran contenido de azúcar. También se destina a su consumo directo, como uva de mesa. Considerada variedad principal en las D.O. de Málaga y Valencia, aunque su cultivo llega también a Alicante y Canarias.

    PALOMINO. Es la base del vino de Jerez. Fue la primera variedad española famosa, gracias al renombre alcanzado por los vinos de esta zona y muy pronto se extendió a otras regiones, en especial Galicia. Se considera la variedad principal en las D.O. Jerez y Huelva.

    PARELLADA. Es una de las uvas básicas en la elaboración de los cavas, ya que aporta un gran aroma floral. Considerada variedad principal en las D.O. Conca de Barberá, Penedés, Costers del Segre y en la Denominación Cava.

    PEDRO XIMENEZ. Uva propia de regiones cálidas, con alto contenido en azúcares. Es la principal uva de los vinos con D.O. Montilla-Moriles (Córdoba), básica en sus finos, amontillados y vinos viejos. Se considera variedad principal también en las D.O. Málaga, Jerez y Valencia.

    RIESLING. Originaria del valle del Rhin. De gran calidad y un aroma frutal propio. Presente principalmente en la D.O. Somontano y Cataluña.

    SAUVIGNON. Funciona estupendamente en vinos de crianza y en cavas. En España se cultiva sobre todo en Castilla y León y Cataluña.

    SUBIRAT PARENT. Es la variedad principal en la D.O. Penedés. Cultivada también en La Rioja.

    TREIXADURA. Originaria de Galicia. Es una de las cepas más aromáticas y la variedad principal en la D.O. Ribeiro.

    VERDEJO. Una de las variedades blancas con mayor calidad de España, la principal en la D.O. Rueda. Produce vinos muy aromáticos, con cuerpo y buena acidez, glicéricos y un toque amargo.

    VIURA. Es el nombre que se le da a la Macabeo en La Rioja.

    XARELLO. Una de las principales variedades en la elaboración de los cavas, dando lugar a vinos muy aromáticos. Se le considera la variedad principal en la D.O. Alella, Penedés, Tarragona y en la Denominación Cava.

    Ya sabéis, ahora podéis elegir no sólo el número de uvas que os tomáis con las campanadas, sino también la variedad que escogéis. O variedades, porque como habéis visto, las uvas dan mucho juego, dentro y fuera de la botella. Sea como sea, esperamos que este 2015 os traiga lo mejor y venga cargado de cosas buenas y variadas, como las uvas. ¡Feliz año!

    Fuente foto: www.annesitaly.com

  • Sidra: cada Navidad, una sorpresa.

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    ¿Qué sería de la operación bikini sin las Navidades? La una necesita a la otra para poder existir. Y es que es cierto, en Navidades hay momentos en los que no paramos de comer y, por supuesto, de beber, aunque sea moderadamente.

    Y entre un trocito de turrón y un mazapán, entre el cordero y la macedonia de postre… tomamos gran variedad de bebidas, seguramente más que durante el resto del año. Y además de champagne y cava, de vez en cuando se cuelan otras opciones. Una de las más populares y apreciadas es la sidra.

    La sidra es una bebida de baja graduación alcohólica, generalmente de entre 3% y 8%, fabricada con el zumo de la manzana.

    Su denominación proviene del griego sikera, "sicera" en latín, que significa bebida embriagadora, al igual que la palabra francesa "cidre" y la inglesa "cider".

    Su invención no es nada nueva. La mayoría de los historiadores coinciden en que la sidra se inventó incluso antes de Cristo. Parece ser que durante las civilizaciones de Egipto y Bizancio y más tarde la griega.

    Los romanos llegaron a emplearla con fines curativos y los árabes también se quedaron prendados por su sabor, extendiendo el cultivo de distintas clases de manzanas y desarrollando técnicas para su producción por todo el continente.

    Con la conquista de América, se llevaron consigo las técnicas de cultivo y elaboración de sidra y muy pronto los cultivos de manzanos estaban completamente implantados en las colonias de Virginia y Massachusetts.

    En España, la región de sidra por excelencia, tanto de producción como de consumo es Asturias. Pero la gran variedad de manzanas con las que se produce sidra, la distinta climatología de las diferentes regiones o los métodos utilizados en cada caso, hacen que encontremos varios tipos de sidras:

    * Sidra dulce o del duernu: Es la más básica, la que sale directamente de exprimir la manzana y se produce justamente tras su recolección.
    En Asturias a la sidra sin fermentar se le denomina "sidra del duernu", ya que al momento de prensarla se recoge en un "duernu" o "duerna", un recipiente de madera; en este momento la sidra no tiene nada de alcohol e incluso puede ser consumida por niños.

    * La sidra de hielo: Sidra completamente artesanal que es producida en pequeñas cantidades. Se obtiene de la fermentación del zumo de manzana congelada naturalmente, por lo que tiene una mayor concentración de azúcares y mayor graduación final.

    * Sidra Natural: Es la sidra por excelencia y adquiere todas sus propiedades al escanciarla y beberla de inmediato. Se trata de sidra dulce fermentada.
    Su temperatura ideal de consumo oscila entre los 7ºC y los 14ºC. Se suele consumir en botellas de 3/4 de litro o directamente del barril durante las catas de sidra.

    El consumo más frecuente de esta sidra está en Asturias y su aspecto visual es amarillo pajizo.

    * Sidra achampanada o gasificada: Es la más frecuente fuera de Asturias y la que suele animar las Fiestas de Navidad a muchas familias, aunque no es de consumo diario.

    Esta sidra fermenta en la botella a partir de una bebida base elaborada según el procedimiento tradicional.  Es un maridaje estupendo para todo tipo de platos y cualquier postre. Al ojo es transparente, brillante y cristalino. En nariz denota un olor fino, agradable que recuerda a la fruta y a la sidra base. En boca tiene un toque fresco, afrutado y ligeramente ácido. Se recomienda servir fría, entre 7ºC y 10ºC. No es necesario escanciarla y se sirve en copa.

    El Gaitero o Mayadorn son las marcas españolas más conocidas y son exportadas a muchos países, principalmente a América Latina.

    * Sidra de Nueva Expresión: Es la sidra más joven. Nació en el siglo XXI y fue lanzada por la famosa Sidra El Gaitero.

    No requiere escanciado y tiene una graduación de alcohol de unos 6% a 8 %. En su elaboración está sometida a un proceso de filtrado que elimina impurezas y sedimentos. Su color es amarillo dorado y se sirve en copa. Es ideal para acompañar con aperitivos, mariscos y pescados y su temperatura ideal es entre 10ºC y 12 ºC.

     

    Especialmente en estas fechas, para mantenerse la forma y cuidar los excesos, nada mejor que un poco de ejercicio, levantando los brazos repetidamente para escanciar unas buenas sidras. O sidriñas, como diría mi amigo “El guaje”.

     Fuente foto: http://www.bykle.kommune.no

     

     

  • Cava o Champagne: Reyes o Papa Noel

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    Cada Navidad inundan la pantalla de nuestras televisiones varios anuncios de bebidas doradas, con actrices, famosos o deportistas tomando el papel de diminutas y bellas burbujas.

    Ensimismados, todos levantamos nuestras copas, sonrientes, mirándonos a los ojos y gritamos: por la familia, por el año nuevo, por vernos más… En estas fechas son muchos y variados los motivos para compartir y brindar. Sin embargo, a la pregunta: ¿por qué brindamos? le podríamos sumar otra: ¿con qué brindamos?

    Para los no expertos, no siempre es fácil distinguir entre cava y champagne, los vinos espumosos y burbujeantes con los que brindamos. Incluso algunos utilizamos ambos términos indistintamente para referirnos a ellos.

    Las palabras “cava” y “champagne” están protegidas por sus respectivas Denominaciones de Origen, ubicadas en distintas zonas geográficas.

    La principal similitud entre ambas se deriva de su método de fabricación, conocido como “champanoise” o “tradicional”: una segunda fermentación del vino en base a la propia botella.

    Sin embargo, la gran diferencia proviene de su procedencia. El champagne es francés y sólo podrá llamarse de esta forma si está elaborado por el método champanoise dentro de la región protegida de Champagne, en Francia y con sus variedades de uva principales.

    Sin embargo, el cava es netamente español. Está elaborado con uvas procedentes de los viñedos de los municipios protegidos, ubicados es las 4 provincias catalanas, La Rioja, Álava, Zaragoza, Navarra, Valencia y Badajoz.

    Precisamente, tener un origen tan distinto es lo que les va a conferir a cada uno unas características y personalidad únicos. La climatología, la intensidad de las lluvias, las horas de sol o la temperatura y las uvas utilizadas son distintas en todas esas zonas. En la zona de Champagne la temperatura media apenas llega a los 9ºC, que es el límite de maduración de la uva. Sin embargo, en la zona de cava, la media es de unos 15ºC, lo que otorga a la uva una perfecta maduración. Esta diferencia de temperatura, obliga a los franceses a un procedimiento diferente y nunca utilizado en España, llamado chaptalización: añadir azúcar al mosto para que pueda fermentar y alcanzar el grado alcohólico necesario.

    El tipo de uvas y la mezcla de los vinos utilizados para su elaboración, también es diferente. Para elaborar el champagne se emplea la pinot noir, la pinot meuniere y la chardonnay. Lo curioso es que las dos primeras variedades son uvas tintas. Se hace vino blanco con la mayor parte de uvas tintas - blanc de noirs. En el cava, la combinación (coupage) más habitual es macabeo, xare.lo y parellada, que son tres variedades de uva blanca. Por ello, se trata de un blanc de blancs.

    La diferencia climatológica antes citada entre ambas zonas,provoca que las cosechas en la zona de champagne sean más irregulares. Mientras que el cava siempre se elabora con vinos de una misma añada, el champagne suele ser una mezcla de vinos procedentes de años diferentes. Solo cuando la cosecha de un año concreto es excepcional, no mezclan añadas. En ese caso se especifica en la etiqueta con la palabra “Millésime”.

    Algunas palabras que encontramos en las etiquetas, como “brut nature”, “brut” o“seco”, no nos indican la calidad del producto, sino simplemente de los gramos de azúcar de la botella. Así, un “brut nature” es un espumoso totalmente seco, sin azúcar, mientras que un “brut” tiene hasta 15 gramos de azúcar. Tradicionalmente los cavas de calidad se elaboran “brut nature”, mientras que el “champagne” suele ser “brut” y esto en boca se traduce a una cierta amabilidad y menor sequedad.

    Una vez realizada la segunda fermentación en botella, éstas reposan en las bodegas hasta terminar su crianza, antes de salir el mercado. En el caso del champagne, el período mínimo de crianza es de 15 meses, mientras que en el caso del cava es de 9 meses. Si el cava supera los 15 meses, puede ser etiquetado como “reserva” y si ha pasado un mínimo de 30 meses de crianza, como “gran reserva”. Por su lado, el champagne “Millésime” tiene que tener un mínimo de 36 meses de crianza para poder lucir dicho distintivo.

    Como regla general, el cava será más afrutado, más ligero y más fresco con un color más amarillo pálido y seco al paladar. El champagne lo notaremos más vinoso y dulce con un color amarillo de una tonalidad más avanzada.

    Y ahora llegamos a la pregunta del millón: ¿cuál de los dos es mejor? Para algunos el champagne alcanza cotas de mayor calidad porque su periodo de crianza es superior al del cava, es mas elegante y tiene mayor untuosidad. Sin embargo, la relación calidad-precio del cava es imbatible. Habrá que catarlos para comprobarlo nosotros mismos, ¿no?

    Nosotros, por si acaso, este año hemos sido buenos y hemos pedido una botella de cava a los Reyes Magos y una de champagne a Papá Noel.

    ¡Felices fiestas a todos! ¡Felices brindis!

  • Licores típicos: la fortuna de brindar en Navidad

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    Como brindar con agua dicen que da mala suerte, no nos queda más remedio que llenar nuestras copas de deliciosos licores para brindar por las Navidades y el Año Nuevo.

    Sin embargo, en cada lugar de Europa las costumbres son distintas. Y las opciones son muy diferentes entre sí, dependiendo de múltiples factores: el país, la tradición cultural o religiosa o incluso el clima.

    Francia es un país con una enorme variedad de deliciosos y clásicos licores, en su mayoría ligados a la Navidad, pero el rey de todos es el cognac. El cognac está elaborado a partir del vino o de la pulpa de la uva. En España recordar que tenemos nuestro Brandy de Jerez, que posee denominación de origen propia.

    Italia es sin duda el país que más variedad de licores navideños posee. Entre los más populares encontramos el Limoncello, elaborada a partir de cítricos. Esta bebida se toma muy fría y es perfecta para tomar tras una de nuestras copiosas comidas navideñas. Otro ejemplo extraordinario es el amaretto, que combina la mezcla del sabor de almendras y hueso de albaricoque. Más conocido todavía es el Disaronno, que recuerda el origen del bebida. La lista es infinita. Ya sólo sin salir de Italia encontramos licores tan conocidos y apreciados como el Frangelico, la Grappa o la Sambuca.

    En lugares mucho más fríos, como los países escandinavos, encontramos el Glögi, que consiste en vino tinto caliente y con especias, entre ellas el canela, clavo y azúcar y en algunas versiones añaden almendras y pasas y que sirven a todas horas en los mercados de navidad y que alegra sus ciudades.

    Sin embargo, en Austria son típicos los diferentes Schnaps, o licores, que se elaboran con diferentes tipos de frutas.

    En Escocia o Irlanda no puede faltar una copa de buen whisky, blended o de malta, o incluso una  buena crema de whisky como el ya navideño Baileys.

    También en España la variedad es grande, dependiendo de cada comunidad. Encontramos licores de café, de hierbaspacharanes ..…. Pero si hay un clásico por estas fechas es el anís, cuya botella se convierte cada Navidad en uno de de los instrumentos musicales que más nostalgia y alegría nos despierta.

    Estés donde estés, seas de donde seas, en toda copa o cesta de Navidad que se precie no puede faltar un delicioso licor para endulzar estas fechas y brindar por y con quien más queremos. ¡A tu salud!

  • Beber y comer vino

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    Plinio dijo que “el hombre le debe al vino el hecho de ser el único animal que bebe sin sed”. Esto es una gran verdad. Bebemos por puro placer, buscando en nuestro paladar matices y detalles que van mucho más allá de la necesidad de hidratarnos.

    Sin embargo, el vino no sólo es una bebida. Siempre, y muy especialmente en Navidad, podemos utilizarlo en la preparación de múltiples recetas: al horno, salteados, postres… las posibilidades son infinitas, aunque es importante saber cuál elegir en cada caso y cómo emplearlo.

    A cada plato le va bien un tipo de vino diferente pero siempre ha de ser de calidad.

    Hay veces que pensamos que "el vino bueno es para beber y el malo para cocinar", pero si agregamos un vino "malo" el sabor se transmitirá a la receta y acabará por deslucirla.

    En la mesa y en la cocina, el vino debe ser bueno, un adjetivo que no es sinónimo de "caro", sino de "rico": su sabor nos debe gustar.

    3 son las principales funciones del vino en la cocina:

    1. Caramelizar:

    El vino ayuda a caramelizar los jugos resultantes del cocinado, bien sea en un salteado o, también, en un asado.

    Cuando la cazuela todavía está caliente agregamos una copita de vino y conseguiremos que estos jugos vuelvan a incorporase a la salsa. A esto se le llama "desglasado" y es el paso previo para elaborar aderezos tan famosos como la "salsa de Oporto" (un clásico acompañamiento de solomillos y entrecotes de buey), la ""salsa de Albariño" (típica en platos de asados de pescado) o la "salsa de cava" (utilizada tanto para aves como para pescados).

    2. Marinar:

    El marinado es muy habitual con la carne de caza antes de cocinarse. Este método tiene como función principal agregar a la carne un aroma buscado por nosotros mismos.

    En el marinado, el vino es el elemento más abundante, generalmente tinto. Aunque también intervienen especias u hortalizas. Cuando se ha completado el marinado, estos elementos no se utilizan para cocinar en caliente. Para ello, se incorporan nuevas hortalizas, frutas o especias y se añade un poco de vino al guiso (que sí puede proceder del marinado, si el sabor lo permite y no ha quedado muy fuerte).

    3. Aglutinar los ingredientes:

    Los vinos ligeros y el cava se utilizan como ingrediente en los postres fríos o frescos, como la macedonia de frutas o los sorbetes (de mandarinas, piña o naranja, entre otros). Otros tipos de repostería recurren a vinos tintos de crianza. Es el caso de las frutas cocidas en vino (como las "peras al chocolate", las "peras de Oporto" o las "compotas de Navidad"), en las que el vino es el elemento aglutinador de todas las frutas, frescas y desecadas, que intervienen en el postre.

    Especialmente en Navidades, el vino tiene un protagonismo único, no solo dentro de nuestras copas, sino también dentro de nuestros platos.

    Aquí os dejamos algunas ideas navideñas:

    GLÜHWEIN

    Esta bebida es la versión Alemana del vino caliente que se sirve en sus puestos navideños.

    Hay muchas y muy variadas recetas para preparar esta bebida tradicional de invierno. Algunas incluyen brandy, otras vodka. Los alemanes la llaman Glühwein (Vino brillante) y a veces tiene una base de vino blanco. En Irlanda lo preparan con whisky y en USA, con Bourbon.

    Las especias y saborizantes cambian con frecuencia, pero la mayoría de las ocasiones incluye canela, cascara de naranja, clavo de olor, pasas, azúcar y almendras. También puede ir aderezado por cerezas secas o cáscara de naranja seca o fresca, según el gusto. También la cantidad de azúcar varía: algunas recetas lo preparan con miel y otros lo añejan.

    Ingredientes:

    • 750 ml de vino tinto de calidad aceptable
    • 80 gr de azúcar moreno
    • 2 hojas de laurel
    • 4 vainas de cardamomo
    • 6 clavos
    • 2 estrellas de anís estrellado
    • 2 ramas de canela, una pizca de nuez moscada rallada
    • piel de 1 limón, piel de 1 naranja mediana
    • Licor para servir (opcional).

    Preparación:

    Disponer todas las especias en una olla o cazuela ancha. Añadir el azúcar y calentar hasta que empiecen a salir los aromas. Mojar el fondo con un poco de vino, sólo para cubrir el azúcar, y calentar removiendo con una cuchara de madera hasta que se disuelva.

    Incorporar el resto del vino tinto, mezclando bien. Calentar a media temperatura, sin dejar que llegue a hervir. Cocer a fuego medio-bajo durante unos 30 minutos, vigilando que no suba demasiado la temperatura.

    Comprobar el punto de dulzor, con cuidado de no quemarnos, y añadir un poco más de azúcar o miel si fuera necesario. Colar para retirar las especias y guardar en frascos o una botella limpia.

     

    PERAS AL VINO

    Esta suculenta receta tiene su origen en la cocina vasca y suele prepararse con vino tinto de crianza, aunque también queda delicioso con vino Málaga o similar.

    Ingredientes:

    • 4 peras de una variedad con la carne consistente (yo he empleado conferencia).
    • 500 ml. de vino tinto.
    • 125 gramos de azúcar.
    • Un palito de canela.
    • La corteza de un limón (sin la parte blanca).
    • La corteza de una naranja (sin la parte blanca).

    Preparación:

    Pelar las peras dejando el rabillo. Además de que quedan más bonitas de esta forma se pueden manejar con más comodidad. Si vemos que por su forma alguna pera no se sostiene derecha se puede cortar recta la base.

    Poner en vino junto con el azúcar, el palito de canela y las peladuras de naranja y limón en una cazuela y ponerlo a fuego vivo hasta que comience a hervir. Remover de vez en cuando con una cuchara de madera para ayudar a disolver el azúcar. El cazo no debería ser adecuado al tamaño de las peras, de modo que no sobre demasiado espacio y el vino las cubra lo más posible.

    Cuando el vino comience a hervir meter las peras en el cazo y taparlo. Bajar el fuego para que cueza muy despacio.

    Dejar hervir lentamente durante unos 30 minutos, hasta que las peras estén blandas, girándolas de vez en cuando con cuidado para que se hagan por igual por todos los lados. Para comprobar si ya están hechas pinchar una de las peras con un cuchillo, que deberían entrar con facilidad hasta el centro. Si la fruta no está suficientemente madura puede requerir 10 minutos más de cocción.

    Sacar las peras del almíbar con cuidado y colocarlas en un plato. Ponerlas en la nevera hasta la hora de servir para que estén bien frías a la hora de emplatar.

    Dejar cocer el almíbar destapado a fuego fuerte durante 10 minutos más para que se reduzca un poco. Queremos que espese un poco más pero sin llegar a convertirse en una jalea, que resulta deliciosa para untar sobre tostadas pero es un poco complicada de emplear como salsa al ser tan espesa.

    Retirar del fuego y dejar enfriar en la nevera hasta la hora de servir.

    Se puede preparar con unos días de antelación y luego el postre es tan rápido como sacar de la nevera ponerle su copete de nata, el almíbar y la ramita de hierbabuena. También puede ir acompañado de helado de vainilla o nata montada.

     

    ROSCOS DE VINO

    Los roscos de vino son unos dulces típicos de Navidad en forma de rosquilla, es decir, redondos con un agujero en el medio. Se denominan así por participar en la masa una cierta cantidad de vino, generalmente Moscatel. Se trata una rosquilla muy típica en la cocina española, generalmente en La Mancha.

    Ingredientes:

    • 350 gramos de harina
    • 25 gramos de azúcar.
    • 2 dl de aceite de oliva.
    • 1 dl de vino blanco dulce,
    • 1/2 limón (su ralladura)
    • canela

    Para bañar,

    • 1/4 l de aguardiente
    • 200 gramos de azúcar lustre.

    Ingredientes:

    Se mezclan todos los ingredientes exceptuando la harina y se baten durante 1 minuto. A continuación añadimos la harina y la amasamos bien hasta lograr una masa homogénea y que no sea muy dura.

    Una vez hecha y reposada (sobre un cuarto de hora) la masa, hacemos porciones de unos 25 gr. y las estiramos en forma de cilindros manualmente y sobre una mesa que previamente las hemos aceitado ligeramente.

    Hacemos los roscos de unos 7 cm de diámetro y los ponemos sobre la placa del horno. Colocarlos guardando cierta separación, dado que con el calor del horno aumentarán de tamaño.

    Cocemos los rollos del vino en el horno (previamente lo hemos precalentado) a 175 ºC durante veinte minutos.

    Una vez horneados, los sacamos y los bañamos en aguardiente y finalmente procedemos a rebozarlos en azúcar lustre.

     

    SOLOMILLO DE CERDO CON SALSA DE VINO BLANCO.

    Este es solo un ejemplo dentro de los miles de guisos navideños de carne que ganan enteros cuando los aderezamos con un vino adecuado.

    El solomillo se puede servir con un puré de manzana, guarniciones de patatas, arroz o sino unas ciruelas pasas cocinadas dentro de la salsa del solomillo, que maridan a la perfección con el sabor y los aromas del vino elegido.

     Ingredientes:

    1 solomillo de cerdo
    1 cebolla mediana en julianas
    1 vaso de vino blanco
    oregano y sal
    2 dientes de ajo y perejil machacado
    1 pastilla de caldo
    1 vaso de agua
    1/4 vaso de vinagre de vino

    Elaboración:

    Dejar el solomillo la noche antes en oregano y sal (si no te da tiempo, dejalo aunque sea media hora en oregano y vino).

    Dorar el solomillo en el aceite vuelta y vuelta.  Retirar del fuego.
    Dorar la cebolla hasta que esté transparente y agregar pastilla de caldo.
    Agregar solomillo a la sartén y agregar vino.  Cocinar durante unos minutos a fuego alto para que se evapore el vino.  Bajar el fuego.
    Machacar ajo y perejil y agregar a la sartén.  Revolver y asegurarse que no se queme.  Cocinar a fuego lento durante 5 o 10 minutos.  Luego agregar vinagre y si hace falta el vaso de caldo o agua. Dejar 5 o 10 minutos mas.
    Después de cocinar el solomillo servir con la guarnición que quieras.  Queda muy rico con puré de manzana.  En casa, a los niños les gusta con arroz.

    Conclusión: en Navidades, ya sea en copa o en plato, hay que tener siempre a mano un buen vino!!!!!

     Foto: http://www.ammanaana.com

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  • Vinos Made in Spain que son un regalo

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    Las Navidades ya están aquí, 2014 se acerca a su fin y es el momento de poner a trabajar a la memoria. A recapitular y recordar los éxitos, las cosas mejorables y todo lo que nos ha hecho disfrutar durante el año. Y es que, además de tener “buenos propósitos”, es importante recordar los grandes éxitos que hemos conseguido. Aquí tenemos algunos.

    Estos  son los vinos españoles, cuya calidad ha sido reconocida internacionalmente. De hecho están entre los 100 vinos más consumidos en EE.UU. durante 2014:

    Cava Segura Viudas Brut

    Vino espumoso con denominación de origen cava. Muy vivo, amplio en sabores y equilibrado. Elaborado con uvas 50% Macabeo, 35% Parellada y 15% Xarel·lo.

    Es el tipo de cava reserva que acompaña perfectamente cualquier comida, desde el principio hasta el final. El predominio del macabeo se hace notar en su cata.

    Palacios Remondo La Montesa 2010

    Vino tinto con una excelente relación calidad-precio. Elaborado con uvas de viñas de más de 20 años de edad. Tras la vendimia manual, la uva pasa por una selección. El mosto realiza la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable de manera natural. Pasa por una maceración de 23 días seguida de una fermentación maloláctica. Crianza de 12 meses en un 85% de barricas de roble francés y un 15% de americano.

    Marida muy bien con cocidos, arroces de carne, embutidos, carnes blancas, cordero asado, carnes rojas a la parrilla, estofados, caza de pluma o quesos curados.

    Viña Zaco 2010

    Viña Zaco forma parte de una nueva generación de vinos de La Rioja. No sigue las reglas del proceso clásico de envejecimiento de Rioja. Es diferente, moderno, con personalidad. Se trata de un excelente vino tinto que ha pasado por una crianza de 12 meses en barrica de roble americano. Está elaborado con uva Tempranillo y se recomienda servir a 16 ºC.

    Se aconseja maridar con pastas con salsa de carne, arroces de carne, embutidos, cordero a la parrilla, carnes rojas a la parrilla, carnes rojas asadas o huevos fritos con jamón.

    Cune Crianza 2010

    Para su elaboración, las uvas se despalillaron y maceraron posteriormente en frío. El mosto fermentó a temperatura controlada y se crio en barricas de roble americano durante 12 meses.Temperatura recomendada: de 16 a 18 ºC.

    Marida perfectamente con cordero, embutido, platos especiados, sopas y caldos de ave.

    La Rioja Alta Viña Ardanza Reserva 2004

    Elaborado con Tempranillo de un viñedo de más de 30 años ubicado en la Rioja Alta, y con un porcentaje de Garnacha de un viñedo en La Rioja Baja. Crianza en barricas de roble americano, entre 30 y 36 meses, dependiendo de la añada.

    Se recomienda maridar con parrilladas de carne, asados, caza menor, quesos semicurados, embutidos ibéricos.

    La Rioja Alta 904 Gran Reserva 2001

    Un gran clásico, un vino complejo y de larga crianza. Envejecido durante 4 años en barricas seminuevas (edad media de 4 años) de roble americano. Temperatura de servicio óptima: Entre 17ºC y 18ºC.

    Un vino idóneo para las ocasiones y celebraciones más especiales. especialmente recomendado con carnes y pescados no demasiado especiados y postres con chocolate. Ideal como copa de sobremesa.

    Muriel Reserva 2008

    Este vino ha sido elaborado con uvas procedentes de un viñedo situado en Rioja Alavesa y Rioja Alta. Su proceso de fermentación y maceración se prolonga durante 15 días en depósitos de acero inoxidable. Los remontados diarios permiten la óptima extracción de color y taninos. Realiza una crianza de 24 meses, con tres trasiegos, en barrica de roble americano y francés de 225 litros de capacidad. Posteriormente, el vino madura en botella durante 2 años antes de su salida al mercado.

    Marida especialmente bien con asados de cordero, chuletillas al sarmiento, pescados en salsa y quesos ahumados y curados. Excelente vino para acompañar postres con chocolate.

    Montebuena 2010

    Vino Tinto Cosecha producido por la Unión de Cosecheros de Labastida. Pertenece a la D.O. de Rioja, está elaborado al 100% con uvas Tempranillo y tiene una graduación de 13,5%.

    Este vino ha realizado la crianza de doce meses en barricas de roble americano de 3 años y de roble francés de 2 años en proporciones de 65-35% respectivamente. La mezcla de ambas partidas se efectuó con posterioridad a su estancia en barrica. Ha permanecido en botella desde noviembre de 2011.

    Tono picota en el núcleo, intenso, cubierto de capa, con ribete vivo.
Fruta madura, regaliz, arándanos, albaricoque y moka.
Pleno, sabroso, potente. Frutos rojos confitados, guindas maceradas, mucho regaliz y un poco de cacao perfectamente integrado. Tacto cálido y con buen volumen. Final intenso y persistente.

    Ya tienes donde elegir para hacer tus regalos navideños y acertar. Porque si estos vinos han sido los más consumidos y elegidos entre los 100 primeros puestos fuera de nuestras fronteras donde llegan vinos de todo el mundo será que están para comérselos (bebérselos), ¿no?

    Fuente foto: http://spanishfoodclub.com

  • Entrevista a Juan Gil de Araujo: Presidente del Consejo Regulador de la D.O. Rias Baixas

    bodeguero juan gil

    -      ¿Cuál es su primer recuerdo del vino

    El riquísimo aroma que impregnaba toda la casa cuando, en los otoños de mi niñez, el mosto fermentaba en la bodega, bajo la habitación donde yo dormía en el Palacio de Fefiñanes. Es un recuerdo imborrable.

    -      ¿Qué es para usted lo más importante para elaborar un excelente vino?

    Sin buena uva no hay buen vino. En Rias Baixas la tenemos, claro. Variedades autóctonas de uva cariñosamente cultivada por manos artesanas de sabiduría ancestral. Luego hay que aplicar los conocimientos del enólogo, claro. Y tener las ideas muy claras sobre lo que cada uno quiere elaborar.

    -      ¿Qué siente un bodeguero presidiendo el Consejo Regulador?

    Es un gran honor. El hecho de que tus colegas bodegueros, competidores al fin, y los viticultores, cuya economía depende de que las cosas se hagan bien, te confíen la presidencia del Consejo es, repito, un gran honor. Y una gran responsabilidad, pues sé cuánto se juega el sector en cada decisión que se tome, en cada palabra que se dice, en cada imagen que se refleje.

    ¿Cuáles son las virtudes de los vinos de las Rias Baixas?

    Nuestros vinos, de carácter claramente atlántico, son frescos, minerales, muy sabrosos, siempre apetecibles. Combinan con cualquier gastronomía, a cualquier hora, en cualquier lugar. Son virtudes inherentes a nuestras variedades, a nuestro suelo y a nuestro clima, fruto de una selección bien hecha por quienes nos precedieron y a la que hoy sacamos provecho.

    -       “El vino, como las personas, cuanto más cerca esté de su origen, más cerca estará de la verdad”. Esta frase suya, ¿qué significa para usted?

    Quiere expresar mi fobia a la impostura, que se da en las personas y también en el vino. Si nos separamos de nuestro origen estaremos faltando a la verdad. Y nada que falte a la verdad es duradero. Por tanto, si queremos mantenernos en el tiempo, si queremos que nuestro vino trascienda un determinado instante de fortuna, mejor atenerse a la verdad, a la autenticidad que nos procura nuestra naturaleza, nuestra tierra, nuestra uva, nuestra gente.

    -      Actualmente la D.O. Rías Baixas exporta sus vinos a muchos países. ¿En qué país funcionan mejor sus vinos?

    Rías Baixas exporta hoy día un 32% de su producción, a más de sesenta países. El primero, destacado, Estados Unidos, a donde va a parar casi la mitad de las exportaciones. Luego vienen Reino Unido, Alemania, Puerto Rico, México y un largo etcétera. Allá donde haya alguien dispuesto a tomarse una copa de vino, allá está siempre un Rías Baixas.

    -      ¿Cómo son los vinos espumosos gallegos?

    Reflejan la riqueza de nuestras variedades. Trasladan a la copa los aromas que procuran nuestras riquísimas uvas que, junto con las características que aporta la segunda fermentación, hacen a nuestros espumosos de Rías Baixas una maravillosa alternativa a la oferta clásica.

    -      ¿Qué vino elegiría para una celebración muy especial, como una boda?

    Los Rías Baixas son una elección perfecta para una gran celebración. Un albariño del año para el aperitivo y el marisco o pescado, un barrica o crianza sobre lías o un tinto espadeiro o sousón para el segundo plato,  un espumoso para cualquier momento. El éxito es seguro.

    -      En capitales como París, Milán o Viena es común tomar una copa de vino después de la cena  en vez de pedir un combinado, ¿por qué no sucede así en España? ¿Qué pueden hacer las bodegas para conquistar ese segmento de ocio?

    No lo entiendo. Mi costumbre es ésa, seguir con vino al final de la comida. Es más sano, más agradable y ocasiona menos problemas. ¿Qué pueden hacer las bodegas? Creo que, además de buen vino como se está haciendo, convencer a los sumilleres de que inviten a sus clientes a esa experiencia. No lo sé, los usos, las costumbres, no son fáciles de cambiar. Pero valdría la pena intentarlo.

    -      Efectivamente, muchas Bodegas luchan hoy día por hacerse un hueco en el pujante sector del enoturismo, ¿qué ofrece de diferente la D.O. Rias Baixas al visitante?

    Nuestro paisaje, nuestras gentes, nuestra gastronomía... Todo lo que es Rías Baixas. La Ruta del Vino Rías Baixas aporta al viajero experiencias únicas: un paseo por nuestros viñedos emparrados, algunos de ellos junto al mar; bodegas singulares emplazadas en casas rurales o en pazos de extraordinaria belleza; recoger a mano nuestras uvas en vendimia, recoger marisco en nuestras rías, mariscar como se dice por aquí, o visitar una lonja... Y luego qué quiere que le diga, si añadimos nuestras maravillosas playas, nuestra magnífica gastronomía, el acogedor carácter de nuestras gentes, quién no va a coincidir conmigo en que la Ruta del Vino de Rías Baixas es diferente.

    -      ¿Qué opinión tiene del consumo de vino entre los más jóvenes?

    España está la cabeza del mundo en producción de vino, pero a la cola en consumo per cápita entre los países de nuestro entorno. Es absurdo. Ello obedece a un cambio de usos sociales cuyo origen hay que buscarlo en el deterioro de la institución de la familia y en el cóctel de complejos que aqueja a la sociedad española y, lamentablemente, en muchos casos a sus dirigentes. El vino es un alimento que forma parte de nuestra dieta y de nuestra cultura. Debemos educar a nuestros jóvenes en el consumo del vino con naturalidad, y como un elemento social y cultural, y contemplarlo como tal en nuestra legislación y en nuestras relaciones cotidianas. ¿Cree alguien que los problemas derivados del consumo de alcohol en la juventud tienen que ver con el vino? Sin duda no es así.

    -      ¿Cuál es el canal nacional de venta más importante para usted?

    Los vinos de Rías Baixas han estado tradicionalmente muy presentes en el canal de la restauración, pero es cierto que hoy día hemos tenido un crecimiento muy importante en el de la alimentación. Las bodegas han creado líneas de negocio orientadas a cada canal, y ello nos ha permitido un crecimiento importante sin crear disfunciones.

    -      ¿Qué opina de la venta de vino por Internet?

    Es un fenómeno de importancia creciente, que representa ya una cifra de ventas nada despreciable para algunas bodegas. Bienvenida sea.

    -      Defínanos la filosofía de las Rías Baixas y cual son sus principales señas de identidad.

    Los Rías Baixas son vinos singulares por su propio origen y por las variedades autóctonas utilizadas en su elaboración, principalmente la albariño. Éstas aportan a los vinos sus aromas delicadamente frutales, su boca mineral, salina, elegante, y su fresca y punzante acidez. Y, precisamente estas características las han sabido valorar los mercados, hasta el punto de que los Rías Baixas están considerados como unos de los blancos del mundo con más futuro.

    Eso desde el punto de vista del vino como producto de consumo. Pero hay otro aspecto que no debemos perder de vista, que es el social y económico. El vino ha supuesto para el territorio amparado por nuestra denominación de origen una auténtica reforma agraria, que ha hecho del minifundio virtud donde otros veían problema. Ha hecho posible que nuestra población siga vinculada al campo. Ha permitido a las nuevas generaciones mantener su vínculo con su origen, mantener su vivienda y su forma de vida, y ha dado estabilidad social creando miles de puestos de trabajo. De todo ello nos sentimos orgullosos quienes diariamente dedicamos a ello todo nuestro esfuerzo.

    Nota: Fuente fotografía: www.vinetur.com

  • Vino blanco: el mejor amigo del menú navideño.

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    La pregunta ¿Qué vamos a cenar en Nochebuena? debe ser una de las más escuchadas en los hogares de todo el mundo durante estas fechas. A esta pregunta le debe seguir otra: ¿Qué vamos a beber en Nochebuena? Y es que acompañar los manjares navideños con el vino adecuado, es básico.

    Los vinos blancos nos ofrecen un abanico de posibilidades interminable. Unas veces logran encontrar el equilibrio entre elementos. Otras nos proporcionan un contraste que realza los sabores de forma sorprendente.

    Empecemos con el marisco, uno de los platos por excelencia de la Navidad. En general nos decantaremos por la elección de vinos blancos secos. Una extraordinaria opción sería un buen albariño de las Rias Baixas, que además del carácter de la uva, aportará al maridaje un punto mineral y atlántico, que casará muy bien con los sabores del marisco.

    En el caso concreto de las ostras, el maridaje con champagne es tan clásico como efectivo. Recomendamos champagne seco -brut nature, extra brut o brut, en ese orden-, para maximizar su afinidad y la sensación de frescor por ambas partes.

    Por otro lado el maridaje de vino blanco y pescado es muy habitual y por lo tanto, muy amplio. El mayor o menor  éxito en la elección dependerá del tipo de pescado y cómo lo cocinemos. Aquí no hay dudas: en España el pescado estrella de la Navidad es el besugo. Para maridarlo correctamente recomendamos vinos blancos con crianza en barrica de roble.

    En el caso de pescados crudos y marinados, sería ideal combinarlos con espumosos con cuerpo, o blancos glicéricos como los alemanes o alsacianos.

    Los ahumados, tan propios de estas fechas, maridan a la perfección con blancos fermentados en barrica.

    Una opción diferente de maridar vino y jamón ibérico es buscar el contraste, que potencie las particularidades de cada producto, alcanzando siempre el equilibrio final. Proponemos sabores potentes y punzantes, como los finos y manzanillas de Jerez y Sanlúcar, que resaltan todas las cualidades del jamón.

    En estas fechas, también es tradicional degustar el foie con un vino blanco suave, el incondicional Sauternes francés o el tokaji húngaro son grandes alianzas. Otra opción son los blancos secos tipo Côtes de Beaune, un Gran Borgoña o un champagne muy ligero.

    Si hablamos de postres, la variedad es inmensa, pero en general, si eliges un buen cava acertarás y si quieres puedes acabar también con un Pedro Ximenezz o un buen Oporto.

    También nos gustaría apuntar que aunque los cavas o champanes siempre los relacionamos con la hora del aperitivo o del postre, cada vez es más habitual disfrutar de una copa durante toda la comida.

    Sobre todo recuerda que por encima de todo el maridaje perfecto para estas fechas es estar rodeado de nuestros seres queridos y brindar con agradecimiento y esperanza por lo pasado y por lo que vendrá.

    Felices Fiestas!

  • Salud, cheers & proischt

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    Ya casi estamos en Navidad, una época de familia, reuniones, abrazos y por tanto, de brindis. Brindamos por muy diferentes motivos: un reencuentro, desear buena suerte, por los novios, por el cumpleaños. Las razones son muy variadas. Tanto como los distintos orígenes que se barajan de esta costumbre tan universalizada.

    De acuerdo con el Diccionario de la R.A.E. el término brindis significa:

    Del aleman “bring dir’s”, yo te lo ofrezco.

    1. Acción de brindar con vino o licor.

    2. Palabras que se dicen al brindar.

    El término “brindis” término se remonta al siglo XVI, y surge durante la celebración de la victoria del ejército de Carlos V sobre su oponente, en la toma de la ciudad de Roma. Con motivo de la victoria, cuenta la historia, que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron y dijeron la frase anteriormente citada: “bring dir’s”, yo te lo ofrezco. Este hecho, ha dado lugar a la tradición de brindar cuando se celebra algo.

    Sin embargo, hay diferentes versiones que adelantan mucho más en el tiempo los orígenes de los brindis. Concretamente lo remontan a tiempos de los griegos (Siglo VI a.C.) y se traduce como una muestra de confianza que el anfitrión ofrecía a sus invitados.

    Las clases más adineradas, organizaban grandes convites con las personas más influyentes en la sociedad. En un momento dado, el anfitrión levantaba su copa frente a todos y tomaba un trago, para significar que aquella bebida era saludable  no tenía ningún tipo de veneno.

    En los brindis hay personas que les gusta chocar las copas y otras que se limitan simplemente a levantarlas. En realidad, sólo con alzar la copa ya se considera suficiente. El hecho de chocar las copas también tiene un origen curioso. Se hacía para salpicar la otra copa y así, mezclar el contenido de ambas, sobre todo entre reyes y nobles. De nuevo, era una forma de demostrar que el vino no estaba envenenado.

    Otros historiadores aseguran que fue en tiempos de los romanos cuando surge la costumbre de chocar con los vasos. La idea era que en la cata del vino no sólo participara el gusto, la vista o el olfato, sino también el sentido del oído y así la experiencia sensorial  fuera completa.

    La otra utilidad del brindis era llamar la atención de los sirvientes, gracias al sonido de las copas al chocar. Al oírlas, acudían inmediatamente a reponer más vino o lo que el señor reclamara para sus invitados.

    Hay una norma no escrita que dice que no se aconseja brindar con las copas vacías o incluso con agua, porque puede considerarse una muestra de desagrado o incluso un mal augurio.

    La norma y el protocolo nos dicen que es más apropiado brindar con la mano derecha, aunque otras personas prefieren hacerlo con la izquierda, por ser la más cercana al corazón. Es curioso cómo otros brindis más “exóticos” terminan rompiendo las copas contra el suelo.

    Hoy en día, por suerte somos más pacíficos. Los venenos de la antigüedad han sido sustituidos por palabras distintas dependiendo del país en el que nos encontremos: salud, cheers, proischt, saude, salute, santé, etc.

    Obviamente, el champagne y el cava se llevan todo el protagonismo durante las Navidades. Son la bebida reina, quizá por ser dos veces vino. La oferta es inmensa y quizá las Navidades sea el momento de apostar por un cava reserva o de probar un champagne más especial.

En Santa Cecilia puedes encontrar una enorme variedad, tanto de botellas sueltas como de estuches y packs para la ocasión.

    Lo dicho, ¡salud para todos estas Navidades!

  • Oporto: un vino con nombre de ciudad, que es un mundo.

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    Lo mejor de la vida es poder elegir. En el caso del vino, es apasionante poder escoger el más adecuado para tu aperitivo, tu almuerzo o cena, de acuerdo con los platos que vas a degustar. Esta diversidad de matices es sin duda uno de los mayores atractivos del vino de Oporto.

    Su enorme variedad surge sobre todo por los diferentes métodos con los que el vino puede ser envejecido. Su gran potencial de maduración posibilita que el vino de Oporto continúe mejorando en el barril, tonel o botella mucho más tiempo que muchos otros vinos. Elegir bien el período de envejecimiento y el recipiente es importante, porque determinará el Oporto que se obtendrá.

    Los vinos de Oporto se dividen en dos grandes categorías:

    - Envejecidos en madera.

    - Envejecidos en botella.

     

    ENVEJECIDOS EN MADERA

    Envejecen en barril o en cuba, normalmente de roble. Al estar más en contacto con el aire, maduran con más rapidez.

     Asimismo, se dividen en otros 3 tipos:

    • Tintos: afrutados y con mucho cuerpo, que envejecen relativamente rápido en grandes cubas de roble. Nos referimos a los vinos de Oporto Ruby, envejecidos en madera durante dos o tres años, los vinos de Oporto Reserva, de mayor calidad y que envejecen por un poco más de tiempo, y los vinos de Oporto Late Bottled Vintage (LBV), que procede únicamente del año indicado en la botella y permanecen en cuba entre cuatro a seis años. Aunque cada uno es diferente, todos comparten un color rojo profundo e intensos sabores afrutados que recuerdan a cereza, zarzamora y grosella negra.

     

    • Tawny: son muy ricos y complejos. Envejecen más tiempo en barriles de roble y sus deliciosos aromas de caramelo, frutos secos y madera de roble se intensifican cuanto más tiempo pasan en madera. Incluye vinos de Oporto Tawny 10, 20, 30 y 40 años.

     

    • Blancos: generalmente envejecidos durante unos tres años en grandes cubas de madera. Son elaborados a partir de las variedades de uva blanca clásicas de vino de Oporto y los encontramos de dos tipos: más dulces o más secos.

     

    ENVEJECIDOS EN BOTELLA

    Como su nombre indica, maduran en la botella, sin contacto con el aire y por tanto, envejecen con mayor lentitud. Se dividen fundamentalmente entre los vinos de Oporto Vintage, y algunos pocos vinos de Oporto Crusted.

    • Vintage: este vino permanece en cubas de madera cerca de dos años y después envejece en botella. Mejoran mucho con el tiempo y se encuentran entre los vinos más duraderos y de mayor calidad de todos.

     

    • Crusted: no se producen a partir de vinos de un solo año y pueden madurar en botella. No son filtrados antes del embotellado, por lo que, a medida que envejecen, forman un depósito natural en la botella, de ahí su nombre.

     

    Como vemos, abrir una botella de vino de Oporto es una experiencia única, que nos situará siempre en un lugar sorprendente: entre los taninos firmes y sabores afrutados de su juventud, y el carácter opulento y complejo de su envejecimiento. Ávossa!

     

     

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