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Archivo por meses: julio 2014

  • ¿La cervecita de después de cazar un mamut?

    cerveza

    O la de después pintar la cueva, tallar unas puntas de flecha o coserse unas pieles. Parece que la cerveza lleva muchos, pero que muchos años, evolucionando a nuestro lado. Puede que nuestros antepasados cavernícolas no disfrutaran de una cerveza tan elaborada y sofisticada como la que cualquiera de nosotros coge a diario de su frigorífico, pero no es totalmente descartable que, durante el paleolítico superior, sí pudieran haber disfrutado de una versión prehistórica de la misma.

    Imaginemos la escena: los miembros más jóvenes del clan salen de caza. Recorren largas distancias durante días en busca de la pieza que les permita alimentar a los suyos y sobrevivir una temporada más. Las mujeres y los ancianos se quedan en la cueva ocupados en otras labores como el cuidado de los niños o  la recolecta de plantas, hierbas y otros alimentos vegetales que crecen espontáneamente a su alrededor. Entre estos otros alimentos se encuentran los cereales, muy apreciados por nuestros antepasados por su alto valor energético y su fácil consumo en crudo. Por eso, seguramente los jóvenes cazadores partirían con una buena reserva de ellos en sus excursiones o en los largos desplazamientos en busca de un asentamiento mejor.
    El problema es que conservar los cereales en seco durante largas temporadas para poder disponer de ellos después no era fácil. Los cereales germinan y ya no es lo mismo. Por esta razón, es muy probable que decidieran humedecerlos y…¡voilà. se obró el milagro! Los cereales humedecidos forman rápidamente una pasta de más fácil conservación e ingestión, una especie de papilla, pero que, ayudada por las levaduras existentes en el aire, fermenta con gran facilidad. Así podría haber nacido la más primitiva forma de cerveza conocida. Una cerveza a medio camino entre el pan y la bebida, pero que producía los mismos efectos de embriaguez y alegría contagiosa al consumirla en exceso. Desde ese momento, la caza pudo convertirse en una actividad mucho más llevadera y las noches alrededor del fuego en algo más animado. Quién sabe.
    Aunque en algunas excavaciones ya se han encontrado piezas con restos de algo que bien podría ser masa de cereales fermentados, aún no hay nada demostrado. Tan sólo es una posibilidad.
    Pero…pudo ocurrir.
    El caso es que por muchos años que hayan pasado desde que el hombre tomó su primera cerveza, ésta no ha dejado de evolucionar y de sorprendernos con nuevos sabores y texturas. Cada rincón del mundo tiene una con algo particular, algo que te invitamos a descubrir en nuestra Feria de la Cerveza que comienza en agosto. Una oportunidad única para descubrir más de 40 cervezas internacionales y conocer a fondo sus características. Un plan bastante más apetecible que salir a perseguir un mamut, claro.

  • Si bebes, no edulcores.

    azúcar

    “Un whisky con cola light, por favor”. ¿Te suena? Seguro que lo has oído mil veces e incluso que tú mismo lo digas con frecuencia. Cada día es más normal que tratemos de restar calorías a nuestros combinados eligiendo para la mezcla un refresco edulcorado. Aparentemente, si tomamos menos azúcar, engordaremos menos y eso, en principio, parece más saludable. Pero no: no lo es.

    La concentración de alcohol en nuestro cuerpo depende de muchos factores, principalmente el ritmo de consumo y el acompañarlo o no de la ingesta de alimentos grasos. Pero sobre todo, de la digestión. Y resulta que la mezcla de alcohol con bebidas edulcoradas no pasa demasiado tiempo en nuestro estómago, lo que facilita que el alcohol sea absorbido más rápidamente y entre mucho antes en nuestro torrente sanguíneo. Sin embargo, con refrescos normales que sí llevan azúcar, el estómago se espabila y entiende que ahí hay más sustancia que extraer, por lo que trata a la mezcla como a una comida, tomándose más tiempo en el proceso digestivo y haciendo que el alcohol llegue a la sangre con mayor lentitud y de forma algo más escalonada.

    Varios estudios han demostrado que la diferencia entre el nivel de intoxicación entre dos personas que han consumido la misma cantidad de alcohol, pero combinada con dos refrescos diferentes –uno edulcorado y otro normal- llega a ser de hasta un 20% de media.

    Entonces, ¿es más saludable mezclar con refrescos edulcorados? Pues, evidentemente, no. Dado que la concentración de alcohol en sangre será mayor, el hígado también sufrirá más y la disminución de tus capacidades se producirá con mayor rapidez. El azúcar ralentiza considerablemente la absorción del alcohol en nuestro cuerpo.

    Así que, en este caso, punto para el azúcar.

  • Los secretos de un buen cóctel

    news18591

    El cóctel es una bebida que todo el mundo cree que, teniendo los ingredientes necesarios, está chupado de hacer. Y no. Esa película en la que Tom Cruise triunfaba como barman nos ha hecho mucho daño. No se trata de mover una coctelera como si nos estuviera dando un ataque epiléptico o lanzar las botellas por los aires. Tampoco de reunir únicamente las bebidas y los accesorios necesarios. Hay que respetar la técnica de preparación, disponer del vaso adecuado y realizar la mezcla en sus justa medida. Ni más ni menos.

    Para empezar, es importante distinguir tres técnicas diferentes para fusionar las distintas bebidas, jarabes, siropes y otros ingredientes del cóctel. Fundamental para que éste tenga el sabor, el color y la presencia deseados. ¿Agitar, mezclar o licuar?, esa es la cuestión. Una cóctel mezclado, nunca se debe batir; y un cóctel licuado, nunca se debe agitar.

    Agitar es lo primero que a la mayoría nos viene a la cabeza cuando vemos una coctelera, pero sólo si nuestro cóctel requiere de esta técnica debemos hacerlo. Y para hacerlo bien, tenemos que mezclar todos los ingredientes junto con el hielo, cerrar la coctelera a presión y agitarla hasta que el conjunto se haya enfriado. Después se debe servir evitando que caiga ningún trozo de hielo en el vaso.

    Para mezclar, es imprescindible un vaso largo o una copa alta. Se necesita un mezclador o esa cuchara larga que todos hemos visto alguna vez. Y el hielo se añade sólo para enfriar momentáneamente la bebida, pero no debe formar parte finalmente de ésta.

    Y si nuestro cóctel nos pide licuar, tendremos que meter todo en la licuadora, incluido el hielo. Es importante que no quede entero ningún pedazo de éste en el  resultado final.

    También es importante enfriar primero las copas o vasos que vayamos a utilizar, para mantener nuestro combinado fresquito durante más tiempo. Para ello, puedes introducirlos 10 minutos en el congelador o 30 en el frigorífico. ¿Se te ha olvidado? Bueno, se puede arreglar: llena los vasos con hielo y vacíalos justo antes de servir la bebida. Solucionado.

    Y eso es todo. Si os animáis a practicar, aquí os dejamos la receta de algunos de los cócteles más famosos y exitosos del mundo. Salud.

    Cosmopolitan:

    • Hielo
    • 45ml de Vodka
    • 15ml de Cointreau
    • Un golpe de zumo de arándanos
    • 10 ml de zumo de limón o lima
    • Cáscara de naranja para decorar

    Preparación:

    • Escarchar la copa con limón y sal.
    • Poner en una coctelera el hielo, el Vodka, el Cointreau, el zumo de limón, un poco de zumo de arándanos y agitar bien.
    • Colar la mezcla en el vaso
    • Decorar con la cáscara de un limón.

     

    Gin Fizz:

    • 3/10 Ginebra
    • 2/10 Zumo de limón
    • 1/10 Jarabe de azúcar
    • 7/10 Soda
    • Cubitos de hielo
    • Hielo picado

    Preparación:

    • Introducir los cubitos de hielo en la coctelera. A continuación,  añadir el resto de los ingredientes y agitar.
    • Verter el contenido de la coctelera en el vaso, con hielo picado, y terminar de llenar el vaso con la soda.
    • Decorar con una pajita y una guinda como contraste de color.

     

    Manhattan:

    Preparación:

    Mezclar en la coctelera el hielo, el Whisky, el Vermouth y la Angostura.

    Colar y servir en la copa.

    Decorar con una aceituna y una espiral de corteza de limón.

     

    Cóctel de champagne:

    Un terrón de azúcar o media cucharadita de azúcar

    Amargo de Angostura

    Un chorrito de brandy o de cognac

    Champagne, cava o vino espumoso.

    Guinda roja

    Espiral de corteza de limón o de naranja

    Preparación:

    Ponemos en el fondo de la copa de champán un terrón o media cucharadita de azúcar y agregamos dos o tres gotas de amargo de angostura.

    Añadimos un chorrito de brandy.

    Terminamos de llenar la copa con champagne o cava y decoramos con una guinda roja y una espiral de corteza de limón o de naranja.

     

     Aperol Spritz:

    Aperol

    Cava (mejor si es seco)

    Sifón.

    Una rodajita de naranja

    Hielo

    Una aceituna verde

    Preparación:

    Echamos un par de cubitos de hielo en un vaso ancho y bajo e introducimos la rodaja de naranja.

    Llenamos con dos terceras partes de Aperol.

    Añadimos un chorrito de cava y removemos un poco con una varilla.

    Añadimos sifón.

    Decoramos con una aceituna verde, preferiblemente pinchada en un palillo.

     

    Batida de coco:

    • 1 litro de leche,
    • 1/2 vaso de licor de coco
    • 1 chorro de ron
    • canela molida o en polvo.

    Preparación:

    • Poner la leche en el congelador. Cuando empiece a granizarse un poco, sacar y echarle el licor de coco o batida de coco y el ron
    • Batir hasta que la leche suba y quede espumosa. Servir en copas espolvoreadas con canela.

     

    Margarita:

    • Hielo
    • 45ml de Tequila
    • 30ml de zumo de limón
    • 15ml de Cointreau (opcional)
    • 1 Clara de huevo montada (opcional)
    • Corteza de limón o naranja
    • Sal

    Preparación:

    Bordear la copa con limón y escarcharla con sal.

    Mezclar el hielo, el Tequila, el zumo de limón, el Cointreau y la clara de huevo en una coctelera. Agitar bien.

    Colar la mezcla y verterla en la copa.

    Decorar con la corteza de limón o naranja.

     

    Piña Colada:

    • Hielo
    • 45ml de Ron blanco
    • 35ml de crema de coco.
    • Zumo o jugo de piña.
    • Rodaja de piña y guinda.

    Preparación:

    Verter el hielo, el Ron blanco , la crema de coco y rellenar con zumo de piña.

    Agitar bien la mezcla y colar en un vaso.

    Decorar con rodaja de piña y guinda.

     

    Daiquiri de fresa:

    • Hielo picado
    • 45ml de Ron Blanco
    • 15ml de licor de fresas
    • 15ml de zumo de limón o lima
    • 7 fresas

    Preparación:

    Verter el Ron, el licor de fresa, el zumo de limón o lima, 6 fresas y el hielo picado en la batidora.

    Batirlo durante dos minutos para que quede bien mezclado.

    Verter en la copa.

    Decorar con la fresa restante y una pajita.

  • Cómo diferenciar de un vistazo un espumoso natural de otro gasificado.

    Four Flutes of Champagne

    Lo primero es entender la diferencia que existe entre ambos. Y es fácil: un vino espumoso natural genera el gas como consecuencia de la transformación del azúcar en alcohol en una segunda fermentación característica de este tipo de vinos. Sin embargo, en el caso de los gasificados, se añade carbónico de forma artificial  y a posteriori. Evidentemente, esto se refleja en el precio del producto, pero no siempre es tan sencillo. Actualmente hay vinos espumosos naturales muy económicos que, por su precio, podrían pasar por gasificados. La buena noticia, es que podemos aprender a distinguirlos con poco más que mirar la botella.

    Resulta que el vino espumoso natural encierra una presión mucho mayor que el gasificado. Por esta razón, necesita una botella de un grosor considerablemente mayor que, de no percibirse a simple vista, podemos detectar por su peso.

    Otra buena pista es el corcho. Un espumoso, por lo general, tendrá un corcho cilíndrico, con cabeza y cuerpo, como los que todos hemos visto en las botellas de champán. Sin embargo, aunque algunos gasificados los incorporan para dárselas de naturales, éstos suelen llevar un tapón de rosca.

    También podemos leer un poco lo que pone en la etiqueta: tanto el champán como el cava reflejan su denominación de origen en ella y en la parte superior.

    Pero…¿y si ya nos lo ofrecen servido? ¿Cómo podemos distinguir las copas de un buen champán o un gran cava de entre otras que no lo son? Muy sencillo: basta con mirar fijamente las burbujas. En un espumoso natural, las burbujas suelen surgir del centro de la copa, son finas, duraderas y muy abundantes.

    Y eso es todo. Ahora ya sabes cómo elegir tu espumoso sin sorpresas.

  • El vino está en boca de todos

    foto vinos

    Hablamos de vino. Sabemos de vino. Vivimos el vino. Los españoles llevamos el amor por el vino en los genes. Siempre ha estado ahí: en las celebraciones, en los brindis, en las comidas importantes… Forma parte de nuestra forma de entender la vida. La buena vida. La que nos gusta. Somos el país con más superficie dedicada en exclusiva a los viñedos y nuestras bodegas, templos del conocimiento y sabiduría acumulados durante siglos, se han ido transformando, poco a poco, en museos abiertos, lugares de descanso y centros gastronómicos ideales para visitar y disfrutar del mundo del vino en marcos naturales de gran belleza. Y hemos acuñado un nuevo término para ello: enoturismo. Muchas de las más de 4.000 bodegas que hay en España se han adaptado para recibirnos, enseñarnos sus vinos, explicarnos su forma de elaboración y ofrecernos sus perfectos maridajes en acogedores restaurantes. Han reformado o ampliado sus instalaciones para alojarnos en sus hoteles, a los que no les falta detalle.

    La tranquilidad y el reposo de los que gozan las envejecidas barricas  atraen cada año a más y más personas hasta ellas. A unas por saber, a otras por probar y a todas por respirar y empaparse de una cultura milenaria. Nos gusta. Nos sorprende. Y queremos más. Por eso, también las ciudades abren cada día nuevos rincones dedicados al vino. Pequeños espacios donde experimentar esas sensaciones. Proliferan las vinotecas y los restaurantes amplían y cuidan sus cartas de vino. Se celebran mejores y más completos cursos de cata, de la mano de grandes sumilleres y reconocidos expertos. Porque, eso sí: cada vez somos más exigentes.

    El vino también triunfa junto a nuestra cocina. Nuestra gastronomía conquista el mundo y nuestros cocineros y restaurantes son alabados y admirados en todos los rincones del planeta. Son muchas las Estrellas Michelin que hemos tenido el placer de atender en nuestra tienda y nos sentimos muy orgullosos de ello.

    Porque en Bodega Santa Cecilia hace casi cien años que comenzamos a cuidar y a compartir  esa pasión en el centro de Madrid. Hoy, somos la mayor superficie de España dedicada en exclusiva a la venta de bebidas alcohólicas y especializada en el mundo y la cultura del vino. Un espacio único donde disfrutar y experimentar. Donde descubrir y aprender. Ofreciendo cursos, organizando degustaciones, celebrando catas y haciendo todo lo que sea posible por acercar, más y más cada día, esta maravillosa experiencia a nuestros clientes. Tanto dentro como fuera de nuestras instalaciones, organizando eventos y colaborando activamente con el sector de la hostelería. Y sabemos que gusta. Sabemos que funciona. Sabemos que nuestros clientes aprecian y valoran el esfuerzo que hacemos por acercarnos a ellos y compartir toda nuestra experiencia.

    El negocio del vino continúa creciendo y consolidándose en nuestro país. Nuestras bodegas son empresas punteras y modernas que siguen abriéndose camino en todo el mundo, llegando cada día más lejos y gozando de amplio reconocimiento internacional. Un mercado en el cada día surgen nuevas y mejores oportunidades y en el que nuestro negocio juega un importante papel. Como centro de difusión e información. Como lugar de encuentro y de contacto con el vino. Como punto de reunión entre clientes y bodegueros. Como catalizador de eventos y actividades relacionadas con la cultura vinícola.

    Y ahora, nosotros también tenemos la oportunidad de crecer. Y queremos compartir esa oportunidad con otros amantes del vino. Abriendo franquicias que lleven el modelo de Santa Cecilia a nuevos lugares. Que acerquen nuestra pasión y todo nuestro conocimiento a más y más personas. Que abran nuevos espacios para disfrutar y sentir la grandeza del vino.

  • ¿Qué hace tan diferente al vino blanco?

    vino-blanco-machas-dientes-Clinica-Dental
    Lo primero que nos viene a la cabeza es que está elaborado a partir de uvas blancas. Y bueno, sí y no. Aunque eso es lo normal, un blanco también puede crearse a partir de uvas negras, ya que en el proceso, a diferencia del de los tintos, la piel de la uva no juega ningún papel y no aporta color al mosto. La verdadera diferencia está en su fermentación.

    La fermentación de esta variedad de vino transcurre íntegramente sobre el jugo limpio. Primero se despalilla la uva, se prensa y así se obtiene el mosto. Luego, éste se separa de todos los sólidos en suspensión para iniciar la fermentación.

    La transformación del mosto en vino, del azúcar en etanol, ocurre ahora en modernos depósitos de acero inoxidable. Éstos resultan perfectos para poder llevar un estricto control de la temperatura durante el proceso, que suele rondar los 16º. A temperaturas más altas, comienzan a perderse los aromas primarios que definen y diferencian a nuestro vino.

    En ocasiones, para conseguir un vino con más volumen y una mayor sedosidad, la fermentación puede desarrollarse en barricas de roble. También puede dejarse un tiempo en barrica el vino ya terminado. De esta forma, conseguimos que el blanco despierte aromas y sensaciones que sólo pueden conseguirse tras una crianza en madera.

    Y si su elaboración es diferente, la forma de disfrutarlo no lo es menos. El vino blanco no tiene su propia copa por capricho. No, no…está todo pensado. Son más pequeñas y con una abertura más estrecha porque este vino no necesita airearse tanto como el tinto para encontrar sus aromas. La copa grande tampoco es buena porque facilita que se caliente más rápido, debido principalmente a que ofrecen una mayor superficie de contacto con el aire. Una copa pequeña nos ayudará a conservar la temperatura ideal de consumo.

    Aunque en nuestro país se elaboran cada año más completos y mejores vinos blancos, destacando los blancos gallegos de la Rías Baixas y los de denominación de origen de Rueda, el espectro es cada día más amplio. Estas son algunas de las variedades más destacadas.

    Sauvignon Blanc
    Originario de Francia, es un vino seco, con cuerpo, refrescante y con un fuerte aroma que nos evoca en ocasiones a los frutos de la pasión, los cítricos o, incluso, los espárragos.

    Chardonnay
    Son la base del champán y se encuentran entre los más populares del mundo. Son frescos, jugosos y duraderos. Con sabores y aromas muy asociados a la manzana.

    Pinot Blanc
    Un vino casi gemelo al Chardonnay en lo que se refiere a sabor. Tiene cuerpo, es elegante y mejora notablemente su calidad con una buena maduración.

    Chenin Blanc
    Proviene del Valle del Loira y está elaborado con una de las variedades de uva más versátiles del mercado. Recorre un amplio espectro, desde lo seco hasta lo dulce, en función de la época del año en que sea cosechado. Es uno de los más intensos y ácidos.

    Verdejo.
    Cultivada tradicionalmente en la región del Duero, esta variedad de uva se ha extendido ahora por muchas zonas de la península. Sus vinos son estructurados, suaves, sabrosos y con un retrogusto amargo persistente. Su color puede variar desde un amarillo verdoso hasta un tono pajizo. Son de aroma intenso, afrutados y con con profundos matices harbáceos.

    Albariño.
    Estos blancos son vinos secos y de aromas punzantes. Florales y afrutados. Tienen un regusto muy fino y prolongado. Su color es un amarillo pajizo brillante, con irisaciones doradas y verdes. En boca son frescos, suaves y armoniosos.

    Godello.
    Esta es la variedad de uva blanca con mayor potencial arómatico de la península ibérica. Mantiene una excelente relación alcohol-acidez y una capacidad de envejecimiento de más de 10 años. Sus vinos tienen un perfil aromático complejo y disperso, distinguiéndose habitualmente los aromas rústicos, a fruta blanca con toques herbáceos y una ligera fragancia floral. De color amarillo verdoso, en boca son potentes, intensos y frescos.

    Moscatel.
    De nariz muy aromática, estos vinos se caracterizan por su inconfundible aroma de uva fresca, una particularidad propia de esta variedad que los hace inconfundibles. Son dulces y perfumados.

    Gewurztraminer
    Este vino se elabora a partir de una selección especialmente aromática de una vieja cepa conocida desde siempre en Alsacia: el Traminer Rosa. Es de un color amarillo intenso con destellos dorados, con aromas ricos y exuberantes y un bouquet potente y complejo con una fuerte presencia de frutas exóticas, flores, cítricos y especias. Es un vino robusto, fresco y bien estructurado.

    Riesling.
    Los aromas de este vino son tan variados como los diferentes lugares donde se cultiva la variedad de uva que les da nombre. Pueden ser ahumados, minerales, florales o ligeramente especiados. Frecuentemente nos recuerdan a manzana verde, membrillo y cítricos. Son de color amarillo paja con reflejos verdosos. El color del Riesling es amarillo El color del Riesling es amarillo paja con reflejos verdosos.

    Pero, como decimos, estos son sólo algunos tipos de blanco. Hay muchos, muchos más. Todos con sus características particulares que los distinguen en mayor o menor medida del resto. Si quieres probar algunos y sacar tus propias conclusiones, en Bodega Santa cecilia celebramos, durante todo el mes de julio, la Feria del Vino Blanco. Ven y descúbrelos por ti mismo.

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